SELVA DOMESTICADA

Félix Moronta

 

 Ilustración: Ada Peña Ilustración: Ada Peña

Una selva tropical evoca imágenes de bosques densos con flora y fauna exóticas. Sin embargo, la mayor selva del planeta muestra evidencias de ser un mosaico entre bosques naturales y bosques alterados por sus primeros habitantes.

Cincuenta y siete exploradores están a bordo de una rústica embarcación, navegando por un desconocido e inmenso río que atraviesa un bosque tropical exuberante. Durante 7 largos meses han resistido el asedio del hambre, enfermedades y ataque de indígenas desde las riberas. Entre esos grupos de pobladores selváticos, destacan guerreras que hacen llover flechas sobre la embarcación. Guerreras que evocan al mito griego de las amazonas.

Es 1542 y se trata de uno de los viajes más impresionantes que los exploradores españoles hicieron en el continente recién descubierto. Fue comandada por Francisco de Orellana y su odisea consistió en atravesar Sudamérica desde la costa pacífica hasta la costa atlántica por su parte más ancha, por el ecuador. Sin saberlo, penetraron y atravesaron la selva tropical más extensa y el río más caudaloso del planeta. Debido a la presencia de las combativas guerreras en las riberas, tanto la selva como el río recibieron el nombre de Amazonas.

Ese húmedo infierno verde es inmenso y difícilmente penetrable, dando la impresión de ser un ecosistema intacto, prístino. Sin embargo, poco a poco las  barreras ecológicas naturales para su exploración arqueológica han sido traspasadas y los hallazgos están siendo impactantes.

Por una parte, la deforestación moderna de la selva, tan deplorable como dolorosa, ha dejado al descubierto cientos de figuras construidas con piedras que demuestran una ancestral tradición forestal en aquellos habitantes precolombinos. Por otro lado, la actual presencia y distribución de árboles útiles solamente para los humanos sugiere un impacto duradero de aquellos habitantes sobre la selva amazónica.

Árboles útiles, árboles domesticados

La domesticación de animales y plantas es el desarrollo más importante de la historia de la humanidad en los últimos 13.000 años. Ella nos provee nuestros alimentos y fue un prerrequisito para el surgimiento de las civilizaciones y la transformación demográfica global.

Seleccionando las plantas con un determinado rasgo (mayor tamaño del fruto, por ejemplo), volviendo a cultivar y cruzando los mejores ejemplares, los antiguos cazadores-recolectores lograron desarrollar la agricultura, la cual permitió establecer un modo de vida sedentario y desarrollar sociedades complejas. El maíz, el trigo o el arroz son cultivos domesticados, por ejemplo. Con muchos animales lo mismo: el perro, las cabras o las vacas son producto de la mente y del tesón humano.

En aquella exploración de 1542, Francisco de Orellana no sabía que muchos de los árboles ribereños que veía eran producto también de la domesticación. Aquellas amazonas guerreras y toda la población selvática precolombina cultivaron y seleccionaron algunos árboles que les daban frutos enormes y nutritivos. Y es que, la existencia de esas frutas desproporcionadas se explica, en parte, mediante la selección y el mejoramiento genético mediante domesticación llevada a cabo por el hombre. Los demás habitantes frugívoros de la selva (primates, pequeños mamíferos y murciélagos, principalmente) no hubieran sido capaces de dispersar con éxito esas semillas.

La población amazónica precolombina domesticó la selva

Ese tipo de árboles domesticados, con frutos anormalmente grandes, fueron los que buscaron a lo largo de la selva amazónica cientos de científicos en la actualidad. El equipo estuvo formado por más de 100 profesionales de 18 países (9 de ellos sudamericanos: Surinam, Guyana, Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia y Brasil), quienes analizaron más de 1100 parcelas forestales y más de 3300 sitios arqueológicos. Fue un trabajo multinacional impresionante que requirió una gran coordinación. A diferencia de la exploración de Francisco de Orellana, esta moderna odisea tuvo un claro objetivo: determinar el grado en que las sociedades precolombinas alteraron el paisaje amazónico. La principal autora del trabajo ha sido la estudiante brasileña Carolina Levis, afiliada al Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas de Brasil y a la Universidad de Wageningen de Los Países Bajos, y fue publicado en la revista Science en marzo de 2017.

Los autores analizaron la abundancia, riqueza y distribución de las plantas domesticadas en esa inmensa selva. Las estimaciones previas más conservadoras indicaron que al menos 16000 especies habitan la selva amazónica, de las cuales sólo 227 son dominantes. Dentro de este grupo de árboles que reinan la selva, Levis y sus colegas identificaron 85 especies que fueron domesticadas por los habitantes precolombinos.

Los investigadores encontraron una mayor abundancia y riqueza de especies domesticadas en el sudoeste del Amazonas (Perú y Bolivia), siendo los bosques cercanos a sitios arqueológicos los que poseen mayor diversidad de plantas modificadas por el hombre. Mientras que los bosques del Escudo Guayanés (Venezuela, Guyana, Guayana Francesa y Surinam) parecen ser los más silvestres.

 FIGURA 1. Variación espacial de 85 especies a lo largo de la selva amazónica. Número de especies domesticadas (riqueza) por parcela.
FIGURA 1. Variación espacial de 85 especies a lo largo de la selva amazónica. Número de especies domesticadas (riqueza) por parcela.

Es precisamente en esa región de la cuenca amazónica, en Perú y Bolivia, donde grandes civilizaciones precolombinas surgieron y desde donde dos lenguas principales (el arahuaco y el tupí) se expandieron. Estas sociedades desarrollaron sistemas complejos de interacción regional conforme se adaptaron y modificaron los paisajes sociales y biofísicos. La combinación de lluvias estacionales, la transición de llanura a bosques, la alta diversidad cultural y una larga historia de transformación del bosque amazónico, ha resultado en una selva que contiene diversas y abundantes especies domesticadas.

Un pasado vibrante que proveyó rubros de gran importancia socioeconómica.

Cuando Francisco de Orellana regresó triunfante de su exploración en 1542, apenas empezaba a popularizarse entre las clases pudientes europeas la “bebida de los dioses” que los aztecas preparaban: el chocolate. Las semillas del cacao, fruto de la planta Theobroma cacao, eran también usadas como monedas por aquellos pobladores mesoamericanos precolombinos. Francisco de Orellana no imaginó que aquella selva que penetró, atravesó y bautizó era la cuna de aquellos frutos. Los habitantes amazónicos habían domesticado el cacao desde hacía 7500 años.

 FIGURA 2. Mapa de distribución de Theobroma cacao en la selva amazónica y su origen probable de domesticación.
FIGURA 2. Mapa de distribución de Theobroma cacao en la selva amazónica y su origen probable de domesticación.

No sólo el cacao, sino también otros rubros de gran importancia socioeconómica. El caucho, la yuca, algunas palmas aceiteras o la nuez de Brasil tienen su origen en aquella ancestral agricultura precolombina. También el tabaco, la patata dulce, los chiles picantes y la piña. Estas transformaciones ocurrieron entre el Pleistoceno Tardío y el Holoceno Temprano (hace 12.000 – 7.000 años), en la periferia de la cuenca amazónica. «Estas especies son vitales para el sustento y economía de los pueblos amazónicos e indican que la flora amazónica actual es en parte una herencia de sus antiguos habitantes», comentó Levis para Science Daily.

La intervención humana sobre la selva amazónica tuvo un papel importante y duradero en la distribución de especies domesticadas que se encuentran hoy en los bosques amazónicos; a pesar del hecho de que muchos sitios arqueológicos permanecen desconocidos. «Nuestro trabajo rompe el paradigma ecológico de que la selva nunca había sido tocada y de que los procesos ambientales eran los únicos que regían la organización del bosque», añade Levis.

Cinco siglos después del colapso demográfico de las poblaciones precolombinas (se estima que el 97 % de la población precolombina desapareció en los 100 primeros años de la conquista europea), las plantas domesticadas por ellos persisten aún en el Amazonas y comunidades enteras actuales dependen de ellas. Resulta difícil imaginar el desarrollo de las sociedades modernas sin alguno de esos rubros.

Un conjunto sólido de evidencias (paleoecológicas y arqueobotánicas) indican que los habitantes precolombinos transformaron y diversificaron intensivamente los densos bosques que Orellana surcó. Son lo mismoFIGURA 1. Variación espacial de 85 especies a lo largo de la selva amazónica. Número de especies domesticadas (riqueza) por parcela.s bosques que cautivan hoy a los medios y a la visión popular de una selva virgen, pero que hoy está amenazada por la deforestación y el cambio climático. El pulmón vegetal del planeta, el Amazonas, es una selva domesticada.

Referencias

  1. Levis, C. et al. (2017) Persistent effects of pre-Columbian plant domestication on Amazonian forest composition. Science, 355 (6328): 925. DOI: 10.1126/science.aal0157.
  2. Clement, C. et al. (2015) The domestication of Amazonia before European conquest. Proceedings Royal Society, 282. DOI: 10.1098/rspb.2015.0913
Conviértete en patrocinador de Revista Persea. Esto nos permitirá honrar a los autores como ellos lo merecen.

Comparte tus pensamientos