LA DIVULGACIÓN DE LA CIENCIA PARA AMÉRICA LATINA

Víctor R. Hernández Marroquín y María Eugenia Esté

 Ilustración de Ada Peña .  Ilustración de Ada Peña .

Exponer las dificultades de un proyecto entraña riesgos y dilemas. Significa en primer término, encarar con serenidad y realismo la proyección del largo y quizá tortuoso camino que hay que andar para alcanzar las metas con relativo éxito. Implica, además, la revisión exhaustiva de los errores y aciertos de otros, no sólo para evitar y aprender de lo que ellos han hecho, sino también para encontrar el nicho y el aspecto diferencial de la propuesta.

El reto de la comunicación pública de la ciencia comporta no sólo el cuidado de la credibilidad y las fuentes, como es de rigor en todo proyecto de comunicación pública y periodismo, sino además el diseño de contenidos – verbales, visuales, auditivos, etc. – que articulen la complejidad de los lenguajes y la retórica de las disciplinas científicas con experiencias significativas para las audiencias no científicas, que dicho sea de paso, están por construirse.

La comunicación de la ciencia y la tecnología para públicos no científicos tiene una larga tradición en países anglosajones. En América Latina, sin embargo, es una empresa de reciente data que ha surgido por el esfuerzo combinado de científicos individuales – empeñados con relativa visión de futuro en crear gabinetes de prensa en sus centros de investigación – y medios de comunicación que, siguiendo tendencias globales, abrieron espacios marginales a las noticias científicas, sobre todo aquellas que daban cuenta de avances tecnológicos a la moda o relacionadas con la salud y el bienestar.

El periodismo científico en América Latina ha seguido las tendencias que acusan los medios masivos en todas partes del mundo, reduciendo el espacio que se le otorga a la noticia y el reportaje científico que en nuestra prensa regional ha servido fundamentalmente para destacar la llamada ciencia universal. En todo caso, el proceso ha servido para desarrollar la profesionalización del periodista científico, consciente, hoy como nunca, de la importancia que tiene para la región la promoción disciplinada y sistemática de la cultura científica.

Ahora bien, los esfuerzos para incrementar la cultura científica y la importancia que se le otorga a la comunicación pública de la ciencia y la tecnología dependen del desarrollo y el impacto tanto económico como cultural de la investigación científica y la innovación. Según estadísticas del Banco Mundial, la inversión en ciencia y tecnología alcanza el 4.5% del PIB en países como Israel, Corea del Sur y Estados Unidos, mientras que en la región latinoamericana apenas llega al 1 % en Brasil y 0.09 % en Paraguay, para un promedio que a duras penas roza el 0.5 % del PBI en el año 2014.

Sin embargo, el conocimiento científico-tecnológico juega un papel altamente significativo en la vida diaria de las personas en todo el mundo, sea que ello lleve aparejada una apropiación consciente e informada o no. Y esto es así en nuestros países de América Latina donde incluso la impronta de la cultura mágico-religiosa y los regímenes de autoridad, nos atrevemos a decir, obstaculizan el ejercicio público del debate argumental y verificable que es tan caro al razonamiento científico.

De manera que la tarea por delante nos compromete tanto a crear la audiencia gustosa, curiosa y atenta que promueva con su interacción la conversación sobre la ciencia que se produce en América Latina, como a diseñar los mecanismos para conectar los referentes culturales de nuestra región con la cultura de la investigación científica, los impactos tecnológicos y la innovación.

Estimulados por la idea de que la cultura latinoamericana es extraordinariamente rica y vasta, estamos convencidos de que tenemos puntos de apoyo para crear los puentes con la cultura científica a partir de la experiencia de investigación que se hace en la región y sus vínculos con la ciencia global. Queremos redescubir el continente bajo la lente de la ciencia y la referencia a nuestros científicos e innovadores.

En Persea nos ha abrumado la respuesta positiva del público en las redes sociales, por lo cual estamos enormemente agradecidos y contentos. Sabemos que ese respaldo es un compromiso. Y sabemos que, en nuestra casa, es una responsabilidad aún mayor.

Para saber más:

Gasto en investigación y desarrollo (% del PIB)

http://datos.bancomundial.org/indicador/GB.XPD.RSDV.GD.ZS

Andrade, M. (2016), Latinoamérica invierte menos del 1 por ciento del PIB en investigación y desarrollo. En: https://news.vice.com/es/article/latinoamerica-invierte-menos-del-1-por-ciento-pib-investigacin-desarrollo

Conviértete en patrocinador Revista Persea. Esto nos permitirá honrar a los autores como ellos lo merecen.

2 Comentarios

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José Alvarez-Cornettresponder
24/08/2017 en 9:09 pm

La cultura científica en gran parte de la región – por no decir en toda – es mayoritariamente disciplinar. Hay poca discución sobre el mundo científico interdisciplinar. Aunque Persea está dirigida hacia publicos no científicos, también pudiera orientar una parte de sus esfuerzos a promover la cultura interdisciplinar entre científicos que por estos lares es poco aceptada (o más bien rechazada). El físico e historiador español José Manuel Sánchez Ron ha escrito un bello ensayo sobre el tema: La Nueva Ilustración: Ciencia, Tecnología y Humanidades en un mundo interdisciplinar.

JMSR: "Aunque incluimos avances tan sensacionales como estos en los territorios de ciencias específicas, sostengo que ya hemos atravesado un punto en el que es de los estudios interdisciplinares —aquellos que se esfuerzan por reunir especialidades, por reunir lo que en realidad no está separado— de los que obtendremos más beneficios en nuestras aspiraciones de conocer, comprender y servirnos de la naturaleza."

Por otra parte, pienso que hasta ahora han hecho un trabajo excelente. Persea florece. Muchos éxitos.

Alexandra De Castro
04/09/2017 en 7:30 pm
– En respuesta a: José Alvarez-Cornett

Gracias José por tu sugerencia. Esperamos crecer en el sentido que mencionas.

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