EVIDENCIA QUE SALVA VIDAS

Este artículo es uno de los proyectos finales del curso Narrar la Ciencia en el Siglo XXI, dictado por la Fundación Persea en colaboración con la Universidad El Bosque, Bogotá, Colombia.

Por: Carolay Lobelo De Castro 

El conocimiento de la salud en el siglo XX provenía de estudios científicos; sin embargo, ocurrió al final de la década de los 50 la tragedia de la talidomida. Este fue un medicamento (sedante y antinauseoso) que se vendió a pesar de su insuficiente evidencia científica, lo que le costó al mundo que nacieran entre diez y quince mil niños con múltiples malformaciones asociadas a su uso en embarazadas. Las catastróficas repercusiones iban desde defectos cardíacos hasta la ausencia de extremidades. Además, el 40% de los niños murieron en el primer año de vida. 

Estatua de Allison Lapper, una Artista Británica que nació sin brazos y con piernas muy cortas debido a que su madre ingirió talidomida durante el embarazo. 

Como consecuencia de esta catástrofe, en 1991 el Doctor Gordon Guyatt, acuñó el concepto de medicina basada en la evidencia. En ella se establece que sólo estudios con confiabilidad estadística pueden generar recomendaciones sanitarias: toda información proveniente de opiniones incluso de expertos o estudios de baja calidad no puede ser usada para la toma de decisiones en salud. 

La medicina basada en la evidencia revolucionó todas las áreas de la salud. Actualmente, la manera en que las enfermedades se tratan y se diagnostican está basada en este instrumento. La opinión propia dejó de ser una opción para el personal sanitario. Desde el uso de vitaminas hasta el tipo de incisión para cada cirugía, todas las acciones están soportadas por evidencia científica de calidad. 

Para poner esto en práctica se propuso una escala en la que se jerarquiza el tipo de estudio según su diseño metodológico: el estudio que más se cuida de dar datos erróneos es el que tiene el nivel de evidencia más alto. A su vez se generaron grados de recomendación, ya que mientras mejor sea la calidad de la información más recomendable es. 

Si bien es cierto que los expertos tienen experiencias valiosas, lo que los hace ser científicos es el uso y generación de información comprobable. Una opinión no es más que una hipótesis que debe ser probada y es justamente esto el inicio de cada estudio. Es por eso que la opinión de expertos tiene el grado de recomendación más bajo. Esto no quiere decir que su opinión no debe tenerse en cuenta, sino que una afirmación sin evidencia es poco recomendable.  

Así se genera la evidencia

Debido a que los estudios representan desde comunidades hasta continentes, el número de personas que participan (muestra) debe ser suficiente para representar la población bajo estudio. A través de una fórmula estadística se calcula el tamaño de la muestra capaz de representar a la población.

Por ejemplo, se quiere determinar el porcentaje de niños con caries de una escuela, pero los recursos son insuficientes para realizar un examen dental a todo el estudiantado. En ese caso usamos la fórmula de cálculo de muestra para saber cual es el número de estudiantes que debemos examinar capaz de representar a todo el alumnado. El tamaño de la muestra no puede elegirse arbitrariamente; En ese caso los resultados serían desconfiables. 

El uso de testimonios individuales para hacer recomendaciones de salud en esta época es una desafortunada consecuencia de la desinformación. Por esto, es necesario que todos los integrantes de la sociedad tengan conocimiento de cómo debe ser y de dónde sale la información con la que se implementan acciones para su salud. 

El caso de la Talidomida fue el detonante para la creación del modelo de medicina basada en la evidencia. Una prueba de que ignorar la evidencia científica para la toma de decisiones en salud cuesta vidas. El conocimiento sobre este modelo no debe limitarse al personal sanitario. Es provechoso que todos los integrantes de la sociedad reconozcan que las opiniones no son hechos y que toda recomendación en salud sin soporte científico es insegura. 

Referencias 

Almendral, G. (2019, January 22). Entrevista a Gordon Guyatt, Padre de la Medicina Basada en la Evidencia. Noticias Médicas – IntraMed. Retrieved March 3, 2022, from https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=93688

Moro, A. (2017, September). A tragédia da talidomida: a luta pelos direitos das vítimas e por melhor regulação de medicamentos. SciELO. Retrieved March 3, 2022, from https://www.scielo.br/j/hcsm/a/d3GWCXL8dxLYMpQyRyKJfPd/

Andrade, C. (2020). Sample Size and its Importance in Research. Indian Journal of Psychological Medicine, 42(1), 102–103. https://doi.org/10.4103/ijpsym.ijpsym_504_19

Fernando GC. (2018). La talidomida y su tragedia. Medicina Cutánea Ibero-Latino Americana 46(3):233-235.

Carolay Lobelo De Castro es Médico general, egresada de la universidad Simón Bolívar de Barranquilla, Colombia. Actualmente, cursa el máster de epidemiología y salud pública de la Universidad Internacional de Valencia, España.

Ilustración de portada: Ada Peña.

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