UNA CIENTÍFICA VENEZOLANA CONSTRUYENDO LOS ROBOTS DEL FUTURO

Alexandra De Castro

Ilustración de Ada Peña.

En la robótica, el factor más importante y más complicado de entender es la naturaleza humana.

Génessis Pérez

Entre códigos y robots transcurre un día cualquiera de Génessis Pérez, una joven venezolana con doctorado en física del Instituto de Tecnología de Karlsruhe, Alemania. Alta y delgada, con unos ojos muy expresivos es un torbellino de energía: cuando no está trabajando con sus máquinas en el Centro de Investigación en Ciencias Informáticas de Karlsruhe, Alemania ( FZI por sus siglas en alemán) se la puede encontrar subiéndose por las paredes de una montaña en los Alpes. Ella confiesa tener miedo a las alturas y que esa adrenalina la estimula a seguir con mucho empeño la escalada como deporte.

No hace falta hacer énfasis en la rareza que resulta conocer a una chica que hace investigación con robots, mucho más si es una latinoamericana trabajando en una corporación alemana. En ese sentido la suerte me acompaña: conozco a Génessis desde que fue mi estudiante de pregrado en física en la Universidad Simón Bolívar, en Caracas, Venezuela, y he podido seguir su trayectoria a través de las redes sociales. Después de su graduación, Génessis hizo una maestría en física en la Universidad Blaise Pascal en Clermont-Ferrand, Francia. Su educación y trabajo doctoral se centró en física fundamental, física subatómica y cosmología, pero las escasas oportunidades de empleo y pésimas condiciones de trabajo en esas áreas obligan aún a los más valientes a moverse a otras áreas de la ciencia y la tecnología. La creación de conocimiento en física fundamental pierde, los robots ganan.    

Revista Persea: Cuéntame sobre tu trabajo en el FZI, ¿cuál es tu cargo? ¿de qué se trata específicamente?

Génesis Pérez: Antes de explicarte sobre mi trabajo, quiero explicar dónde trabajo: FZI es el Forschungzentrum Informatik, que es en español sería el Centro de Investigación en Ciencias Informáticas, ubicado en Karlsruhe, Alemania. Es una organización sin fines de lucro para la investigación aplicada en tecnología de la información y transferencia tecnológica. Básicamente, el FZI es un puente entre investigadores académicos y desarrollo tecnológico en la industria. Contamos con distintos departamentos de investigación donde las ciencias informáticas son utilizadas: desde desarrollo de software hasta robótica.

Uno de los núcleos de investigación en FZI, y donde me encuentro trabajando, es la Casa del Laboratorio Viviente (House of Living Labs). Acá, distintas empresas vienen con una “idea,” y nosotros nos encargamos de investigar, desarrollar y/o mejorar, probarla e integrar hasta convertirla en algo posible, lista para ser comercializada.

House of Living Labs es un edificio donde conviven profesionales en distintas áreas: informáticos, ingenieros en distintas áreas, matemáticos, físicos, etc. La mayoría son estudiantes de doctorado, pero también contamos con estudiantes de maestría, pregrado, pasantes, estudiantes de curso prácticos del Instituto de Tecnología de Karlsruhe (KIT) y asistentes de investigación (estudiantes que trabajan en determinados proyectos a tiempo parcial). Además trabajamos con postdoctorados y profesores, la mayoría de KIT.

Yo trabajo como investigadora en el área de robótica, en el Departamento de desarrollo de Robot de Servicios, donde hago un postdoctorado en interacción robot-humano.

Génessis en una demostración en Berlín. El robot en la foto es un robot de servicio para pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) fabricado por la empresa Franka-Emika. Según la Federación Internacional de la robótica, un robot de servicio es una máquina que tiene un cierto grado de autonomía que ayuda al ser humano a hacer tareas que pueden ser o bien que requieran de mucha fuerza, tediosas y repetitivas, peligrosas o para ayudar en la movilidad en el caso de personas con discapacidades.

–RP: ¿Eres la única mujer en el salón?  ¿cómo ves la proporción de mujeres a hombres en tu departamento?  

GP: La proporción es complicada. En mi departamento (robótica) somos en total dos mujeres trabajando a tiempo completo: una estudiante de doctorado y yo; lo cual nos hace un pequeño porcentaje del departamento (alrededor de un 5%). Sin embargo, en mi departamento también somos dos posdoctorantes, lo que me convierte en un 50% de la población de postdocs. Entre los estudiantes la población femenina es mayor, pero muy por debajo del 50%.

Comparado con física, puedo decir que los porcentajes de féminas son similares. La diferencia está en que mi departamento no está constituido solamente por estudiantes de una carrera en específico. Por ejemplo, en mi búsqueda de asistentes de investigación no llegué a tener ninguna mujer como candidata al puesto. ¿Qué hace que la población sea tan reducida, a pesar de que el porcentaje de mujeres en ingeniería ha incrementado en los últimos años?

Para avanzar en esta área y desarrollar ideas innovadoras, se tiene que seguir invirtiendo tiempo en investigación.

Es un problema en STEM en general, pero estamos todavía lejos de una solución. Contrario a ello, medidas como las que se han tomado en física para atraer mujeres hacen que las mujeres no quieran involucrarse en cargos de mayores jerarquías, o que sufran del síndrome del impostor.

RP: ¿Has sentido algún tipo de discriminación, diferencias con respecto al trato que recibías en la academia y ahora en esta compañía?

GP: En general, siento que soy afortunada de trabajar en una compañía que se dedica a hacer investigación. Como expliqué antes, la mayoría son egresados de distintas carreras y todos poseen distintas perspectivas. El fin es aprender y colaborar en los proyectos, hacerlos funcionar lo mejor posible.

Acá seguimos trabajando en publicaciones, estudiando, asistiendo a conferencias y escuelas de verano. Para avanzar en esta área y desarrollar ideas innovadoras, se tiene que seguir invirtiendo tiempo en investigación. There’s no free lunch.

Muchos hemos crecido con esta idea de “robots como esclavos”, que hacen todo por ti, mientras te tomas una piña colada al lado de la piscina. Esta imagen es todavía poco realista.

Al contrario, siento que se valora más el trabajo: después de días, semanas, meses estudiando, trabajando e intentando desarrollar algún algoritmo, puedes ver como funciona en un robot o en una cámara, y sabes que el buen trabajo es recompensado con compañías reconociendo que eres excelente, o con un paper que es innovador en tu área y con un código que otros investigadores pueden utilizar.

Génessis escalando en Catalunya.

–RP:Hablemos sobre robots. Veo que trabajas por crear ambientes automatizados que en principio mejoren la vida de las personas, la hagan más fácil. ¿Crees que esta filosofía es indiscutible o tiene sus limitaciones? ¿Hasta qué punto consideras que la automatización y los robots mejoran la vida humana?

Esta pregunta es filosófica y mi respuesta a continuación es una simple opinión.

Muchos han sido los debates de hasta qué punto la automatización y los robots pueden mejorar la vida de las personas. Muchos hemos crecido con esta idea de “robots como esclavos”, que hacen todo por ti, mientras te tomas una piña colada al lado de la piscina (Robotina, el hombre bicentenario, etc). Esta imagen, aunque puede ser “tentadora” o “perturbadora”, dependiendo del observador, es todavía poco realista.

Desde mi punto de vista, automatización y robots deben ser y están siendo desarrollados para mejorar la calidad de vida humana. Pero, como en toda doctrina filosófica, la realidad puede diferir de la teoría, y muchos factores deben tomarse en cuenta, siendo el más importante y más complicado de entender: la naturaleza humana.

Las tecnologías no deberían ser desarrolladas para adormecernos, sino al contrario para ayudarnos a desarrollar nuestro máximo potencial. Pero es difícil predecir y controlar hasta qué punto debemos depender de la tecnología, cómo reaccionaremos en el futuro o cómo nos comportamos.

Al final, desde siempre las tecnologías se han desarrollado con ese fin: traer bienestar a las personas. Me pregunto, cuando se creó la electricidad, quizás la gente se debatía si la electricidad era buena o mala, o cómo podría afectar sus vidas en el futuro, terror o emoción. Hoy día es algo que damos por sentado.

Te puedo dar un ejemplo de cómo se quiere mejorar la condición humana: hoy día hay muchísimos esfuerzos en desarrollar e implementar robots que puedan ayudar personas con discapacidades de cualquier tipo, bien sea por edad o por salud. Puedes imaginar una persona que sufre de alguna enfermedad locomotora, cuyos músculos no le permiten realizar acciones tan simples como tomar un vaso con agua o acercar un objeto, e incluso actividades más íntimas como rascarse un brazo o peinarse. Esta persona necesita de la ayuda o colaboración de alguien, y hoy día se intenta desarrollar robots que pueden dar un poco más de libertad e incluso privacidad y humanidad a estas personas. Son varios los proyectos a nivel mundial trabajando en este tema, pero son muchas las limitaciones y las dificultades. Para una persona con perfecta movilidad, la simple idea puede resultar aterradora. Pero, para alguien que ha vivido años con estas condiciones la idea suena como una bendición.

También te puedo dar un ejemplo de cómo las tecnologías nos adormecen, y nos hacen responsables e ingredientes en una receta para desastres: la automatización de autos, por ejemplo, ha sido pensada para mejorar la calidad de vida humana, y sin embargo el más simple descuido por parte del humano y una reacción inadecuada cuando las máquinas fallan y los algoritmos no se comportan como esperado, terminan en accidentes fatales como el vivido con Uber este año.

Al final, ninguna filosofía es indiscutible, y hay espacio para muchísimas mejoras y muchísimas limitaciones. Una pregunta más adecuada podría ser, ¿hasta qué punto queremos integrar la tecnología en nuestras vidas?

–RP:¿Puedo decir con propiedad que haces inteligencia artificial, verdad? ¿Esos robots con los que trabajas son inteligentes en ese sentido?

GP: Sí y no. Hay proyectos que combinan machine learning con robots que funcionan con IA, hay otros robots que siguen ordenes (ve del punto x al punto y). Acá se trabaja con los dos.

–RP: Ok, y tu trabajas directamente con ambos…

A lo mejor, cuando las primeras excavadoras surgieron también nos preguntamos qué pasaría con los pobres hombres que excavaban el suelo.

GP: Sí, yo trabajo con ambos. A veces no hay tiempo de hacer robots que piensen por sí solos, en especial para ferias y congresos, así que tenemos que pensar por ellos  (risas).

–RP: El artista visual holandés Constant Nieuwenhuys idealizó un mundo, lo llamó New Babylon, una especie de civilización futura en la que los hombres ya no tienen la necesidad de trabajar. ¿Crees que los robots nos van a robar el trabajo o nos van a liberar al estilo Nieuwenhuys?

GP: Yo estoy en desacuerdo con la idea de los “robots” robándose los trabajos. Al contrario, diferentes trabajos han surgido: necesitamos gente que pueda producir ideas, programar, diseñar robots e incluso gente para operar estos robots, entre otras cosas. Los robots hasta ahora desarrollados no son capaces de hacer trabajos que requieren de mucha delicadeza o de “dedos pequeños”, coloquialmente hablando.

A lo mejor, cuando las primeras excavadoras surgieron también nos preguntamos qué pasaría con los pobres hombres que excavaban el suelo.

No entiendo muy bien esta pregunta: ¿si nos roban el trabajo, nos volveremos pobres y sufrimos, desempleados y sin dinero? ¿O nos volveremos Homo Ludens? ¿Es esa la pregunta?

–RP: Me refiero más bien a una visión de futuro en la que los humanos alcanzan un nivel de vida en el cual no necesitan trabajar para vivir, entonces se dedican a ser creativos.

GP: Prefiero no pensar al respecto, porque tengo la sospecha de que si llegamos a vivir en un mundo automatizado y sin necesidad de trabajar, en lugar de volvernos seres creativos, nos comportaremos un poco al estilo de Wall-E: Sedentarios, adictos a la tecnología, sedientos de vivir sin vivir, hedonistas incluso, al estilo romano, en una frágil linea entre tiempos de máxima sabiduría y otra edad media. Pero, mi punto de vista de la humanidad es bastante pesimista a veces…

–RP: En cuanto a la generación de robots capaces de aprender y tomar decisiones, del estilo del carro autónomo, por ejemplo ¿Hay discusiones sobre ética en centros de investigación como el FZI? ¿Cómo se maneja este aspecto? Por ejemplo, ¿cómo se programan estos autos para la toma de decisiones?   

Uno de los factores más difíciles de predecir y controlar es el comportamiento humano. Estudios en “Human Behaviour” son utilizados y aplicados para la toma de decisiones en sistemas automatizados y nuestros sistemas muchas veces están limitados a estos estudios, que no han sido muchos hasta ahora.

Génessis el día de su examen de doctorado en el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, Alemania.

GP: Hay muchísimas discusiones respecto a ética. La moral no tiene (ni debe tener) precio a pesar de ser una definición 100% humana. Es gran problema hoy día en el área de automatización y robótica. ¿Tenemos derecho de desarrollar robots capaces de matar por nuestra propia decisión? O ¿debemos establecer una ética, reglas y morales al estilo Asimov, en donde los robots deben ser programados y construidos sin violar estas reglas?.

La gente pensaría que quienes trabajan en robótica son “programadores locos” que no piensan en las consecuencias de sus “creaciones”, pero al contrario muchísimas discusiones se llevan a cabo al respecto. Es una de las áreas de investigación con más auge hoy día: ¿hasta qué punto debemos interactuar con robots?, ¿cómo debe ser la interacción?, ¿cuáles son las medidas de seguridad a tomar o qué restricciones debemos imponer en los robots?.

¿Es ético desarrollar un robot que nos ayude a suicidarnos? ¿Es posible? ¿Es deseable? Por ejemplo, en el caso de una persona con alguna enfermedad terminal y cuya vida depende de estar conectado a algún aparato: ¿tiene esa persona derecho a adquirir un robot que la ayude a suicidarse? ¿Qué pasa cuando alguien hackea un sistema y se convierte en una máquina de matar?

A la par de la tecnología, se desarrollan nuevas leyes, reglas, formalismos, etc. Los accidentes ocurren, y no son una muestra de negligencia, sino de algún factor aleatorio que no fue considerado. Como comenté anteriormente:uno de los factores más difíciles de predecir y controlar es el comportamiento humano. Estudios en “Human Behaviour” son utilizados y aplicados para la toma de decisiones en sistemas automatizados, pero nuestros sistemas muchas veces están limitados a estos estudios, que no han sido muchos hasta ahora.

–RP: El cambio de física fundamental a robots, ¿lo sientes un poco drástico? ¿De dónde viene el cambio, escasez de empleo, otros intereses? ¿Piensas que las personas que hacen PhD en física fundamental enfrentan un problema de fuerte desempleo en la academia? ¿Fue fácil para ti mover tus habilidades y entrenamiento de física de partículas a la robótica?

GP: Mi decisión de cambiar de física fundamental a robótica es el producto de muchos factores. Física fundamental para mi representa por un lado escasez de empleo, inestabilidad laboral. La idea de cambiar de  país o ciudad cada dos años, si eres afortunado, incertidumbre de saber si algún día llegaré a tener una posición fija, insatisfactorias condiciones laborales para investigadoras… si quieres hacer investigación, es mejor alejarse de las jerarquías.

Mi deseo siempre ha sido dedicarme a hacer investigación, y tener que sacrificar tiempo de investigación por otras actividades (dar clases,  burocracias, reuniones, etc.), así como la poca libertad, la falta de reconocimiento hacia los investigadores jóvenes, o el poco espacio para nuevas ideas, para el pensamiento creativo, no es para nada atractivo. El eslogan de publish or perish (publica o muere), se ha vuelto una daga de dos filos. Una competencia absurda, donde lo importante no parece ser la calidad de la publicación sino la cantidad de publicaciones realizadas.

Si al terminar tus estudios doctorales no tienes al menos dos o tres publicaciones, puedes estar seguro que encontrar un postdoctorado va a ser un calvario. Los físico teóricos en particular tenemos más problemas: las posiciones son limitadas y las aplicaciones deben realizarse al menos un año a priori. La habilidad de encontrar una posición después del doctorado se convierte en “qué tan famoso es tu tutor”, o cuánta gente le conoce. Los temas se han vuelto tan especializados, tan poco generales, que la única forma de garantizar un puesto en investigación es trabajando con experimentos o creando una red de contactos y conocidos que pueden ser tus “cartas de recomendación”. En mi opinión, la física fundamental se ha convertido en una red elitista, donde se dan muchos más títulos de doctorado, que las posiciones que se ofrecen a largo plazo en academia.

En mis años en la escuela doctoral, de poco más de 20 doctorandos egresados solamente dos han continuado en la academia, y están empleados como posdoctorantes para la colaboración ATLAS en el CERN.

En general, puedo decir que el cambio no ha sido muy drástico. Yo buscaba un empleo en donde el cambio no se sintiera tan radical, y FZI es un puente, con nuevos retos y nuevas cosas, temas que aprender. Por ejemplo, en física fundamental estamos acostumbrados a trabajar bajo presión, que también es necesario al momento de presentar resultados de un proyecto. La diferencia es que robótica es un área relativamente joven, en donde hay espacio para mejorar y desarrollar nuevas ideas.

Otra ventaja de venir de física fundamental es que estamos entrenados para aprender haciendo y a pesar de hacer teoría muchos hemos tenido que desarrollar habilidades para programar y tener pensamiento crítico, habilidades transferibles al área de robótica.

 

 

El equipo de Revista Persea agradece infinitamente la disposición de Génessis para la realización de esta entrevista y le deseamos muchísimo éxito construyendo los robots del futuro. Puedes seguir a Génessis Pérez en su cuenta de Twitter: @Genessis_P .

Conviértete en patrocinador de Revista Persea. Esto nos permitirá honrar a los autores como ellos lo merecen.

1 Comentario

Únete a la conversación y cuéntanos tu opinión.

UNA CIENTÍFICA VENEZOLANA CONSTRUYENDO LOS ROBOTS DEL FUTURO – Fundación Persea / Stichting Persearesponder
23/06/2018 en 1:51 pm

[…] Sigue leyendo en:  https://revistapersea.com/tecnologia/una-cientifica-venezolana-construyendo-los-robots-del-futuro/ […]

Deja una respuesta