Más allá de las fronteras: un mensaje global sobre la COVID-19

La pandemia de COVID-19 ha perturbado al mundo. Si continuamos ignorando la relación entre las enfermedades infecciosas y la destrucción de la naturaleza, no será la última crisis sanitaria que azote a la humanidad. A continuación un declaración con recomendaciones específicas para mitigar la crisis y prepararnos para el futuro.

Por Félix Moronta

global young academy covid persea
Ilustración de Ada Peña

La salud global y la economía están en serio riesgo si no se toman medidas adecuadas de mitigación en cada país. Más aún, el pánico y la xenofobia ya se encuentran en alza, siendo ambos intensificados por la desinformación y las noticias falsas.

Para poder mitigar la propagación del virus SARS-CoV-2 e intervenir el curso de esta pandemia, el mundo necesita tomar acción intergubernamental rápida y sincronizada. Es crucial que los gobiernos consideren la mejor ciencia disponible para tomar decisiones informadas, que los ciudadanos contribuyan a frenar los contagios y que la comunidad científica traslade sus conocimientos a la sociedad.

La Academia Joven Global (GYA, por las siglas en inglés de Global Young Academy) está compuesta por 200 miembros  investigadores jóvenes de 86 países con un perfil de excelencia y compromiso social que conforman una experticia multidisciplinaria. Todos los investigadores jóvenes del mundo están bien posicionados para contribuir a cerrar la brecha entre la ciencia internacional y los encargados de formular las políticas, así como también para diseminar y traducir el conocimiento a la sociedad.

Es por ello que la GYA, en nombre de todos los investigadores jóvenes del mundo, proporciona una serie de recomendaciones concretas dirigidas a la ciudadanía, a gobiernos y a la comunidad científica.

Para la ciudadanía

La rápida propagación de la COVID-19 requiere una acción concertada del público para prevenir la propagación exponencial del virus, y la información precisa es la clave. Algunas acciones simples pueden ayudarnos a todos a reducir el impacto del miedo y las noticias falsas.

Sé un ciudadano responsable

En primer lugar, debes tomar precauciones para evitar la propagación de la COVID-19. Todos podemos desempeñar un papel activo en el control de la pandemia asumiendo la responsabilidad individual de nosotros mismos y de nuestros seres queridos, y actuando de la mejor manera para nuestra comunidad. Esto incluye seguir las precauciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), compartir recursos y bienes de manera sensata, observar las regulaciones durante la restricción de movimiento o durante los períodos de cuarentena, como quedarse en casa, no desabastecer y proteger a nuestros ciudadanos más vulnerables

No difundas información errónea

Sé responsable en nuestro intercambio de información en las redes sociales y en otros lugares. Aprende a distinguir la información basada en el miedo de la información basada en hechos para evitar rumores y noticias falsas. Debemos verificar la información antes de compartirla, comunicarnos abiertamente y permitir que aquellos con experiencia relevante brinden orientación.

Busca la opinión u orientación de expertos

Busca la opinión y orientación de expertos sobre nuestra situación local. Siga las recomendaciones de la OMS y de sus agencias regionales y nacionales. La OMS lidera y organiza una respuesta unificada que proporciona información confiable basada en el asesoramiento científico y, por lo tanto, está en mejores condiciones para mostrar las últimas tendencias o información en el contexto global.

Para los gobiernos

Las pandemias no tienen fronteras. Si bien los gobiernos alrededor del mundo están tomando medidas para mitigar la transmisión del virus, como la imposición de cuarentenas o el autoaislamiento, necesitamos un mayor compromiso con la ciencia para apoyar la toma de decisiones que impacta directa e indirectamente en la salud a corto, mediano y largo plazo. Para este fin, recomendamos lo siguiente:

Promover un cambio de la seguridad sanitaria mundial a la solidaridad sanitaria mundial

Aunque debamos cerrar temporalmente las fronteras locales, regionales y nacionales para contener la propagación de la COVID-19, a largo plazo necesitamos cambiar el marco actual de la seguridad sanitaria. En lugar de creer que se pueden proteger las fronteras de la incursión de enfermedades, se deben construir alianzas globales que beneficien nuestra salud colectiva.

Esto se puede lograr mediante el fortalecimiento de las corporaciones internacionales transfronterizas o regionales, y facilitando un aprendizaje activo e intercambio de conocimiento, particularmente entre países de ingresos bajos y medianos y de ingresos altos.

Es esencial ampliar los esfuerzos en investigación y desarrollo y movilizar esos recursos en áreas relevantes, como lo es formular respuestas de políticas científicas sostenibles. Es probable que esta pandemia, tanto durante como después de los estados de emergencia necesarios, afecte la forma en que vivimos en sociedades alrededor del mundo, así como en nuestras políticas públicas y culturas.

Pedimos a los tomadores de decisiones que consideren e incluyan a todos en la construcción de sociedades más resilientes para que podamos determinar colectivamente vías positivas comunes para el futuro.

Intercambio de información abierta

Los gobiernos deberían intercambiar información sobre las crisis de salud y ambientales de manera inmediata y abierta.

Los gobiernos deben apoyar mecanismos permanentes y sólidos de asesoramiento científico que puedan informar de manera confiable a los gobiernos sobre los últimos avances científicos. Incluso si las relaciones diplomáticas son tensas, se debe apoyar la diplomacia científica y las redes científicas, ya que serán esenciales en tiempos de emergencia.

La pandemia actual también subraya la necesidad de que los gobiernos implementen políticas científicas abiertas. Las prácticas actuales de publicación con acceso pagado retrasan el intercambio de información y evitan que las partes interesadas accedan a información científica relevante.

Es digno de elogio que los editores hagan que la investigación sobre la COVID-19 esté disponible de forma gratuita durante un período restringido para ayudar a combatir el virus, pero esto solo subraya que la investigación científica generalmente se ve obstaculizada por el intercambio restringido de información, las costosas tarifas de autoría o de lectura y las barreras artificiales.

El intercambio gratuito de publicaciones, así como de los datos científicos liberados, debe ser apoyado y reconocido como una contribución valiosa, y no debe tener consecuencias negativas para los investigadores.

Necesitamos urgentemente consenso global y acción sobre ciencia abierta, por ejemplo, a través de la mediación de organizaciones intergubernamentales como la ONU y la UNESCO.

Reconocer la importancia de diferentes disciplinas para la toma de decisiones

La ciencia utilizada para comprender esta pandemia está evolucionando rápidamente, con nuevos conocimientos sobre el virus y la enfermedad que los investigadores, médicos y virólogos de todo el mundo recopilan y generan a diario. Por lo tanto, la comunicación efectiva y transparente con la comunidad científica en los procesos de toma de decisiones es vital, con énfasis en lo que sabemos, lo que no sabemos y dónde hay incertidumbre.

Dicho esto, esta pandemia presenta una amplia gama de desafíos sociales y económicos, y es imperativo que aprovechemos el potencial de los investigadores expertos desde diversas perspectivas (es decir, a través de la disciplina, el género, el origen étnico, el país y la edad) para evaluar y contribuir con rapidez a la toma de decisiones de los gobiernos antes de la implementación.

Además, en esta situación que cambia velozmente, necesitamos el asesoramiento de expertos en un entorno donde la revisión por pares no siempre es posible.

Los investigadores jóvenes están en una posición ideal para aportar ideas y análisis de implicaciones que luego pueden ayudar a evitar consecuencias negativas no deseadas. Hacemos un llamado a las agencias gubernamentales para que busquen, obtengan y consideren los aportes de sus Academias Nacionales Jóvenes (que existen en más de 40 países) y grupos de investigadores jóvenes líderes comprometidos con la ciencia al servicio de la sociedad.

Tener en cuenta el impacto a largo plazo

Si bien en esta etapa hay un enfoque crucial para limitar la propagación del virus, instamos a los gobiernos a incluir en su planificación el impacto a largo plazo de la pandemia y la importancia de la prevención.

Es probable que los efectos del aislamiento físico sobre la salud mental y física se sientan en todo el mundo. Sugerimos un enfoque preventivo para abordar la salud mental y física mediante la participación de estrategias, como plataformas en línea, durante el tiempo de aislamiento y posteriormente para ayudar a los más vulnerables de la sociedad

También es importante tener un enfoque para abordar la tensión en la salud física y mental de todo el personal de atención médica y de quienes trabajan en la primera línea del brote. Si bien algunas medidas ya se han implementado en áreas afectadas, se requerirán estructuras y apoyo adicionales para las áreas menos desarrolladas y rurales.

Después de que haya pasado lo peor de la pandemia, los gobiernos en todos los niveles deben reflexionar sobre estrategias de colaboración para prevenir y reducir el riesgo de futuras pandemias a través de la acción en todos los sectores (más allá del sector de la salud) que influyen en la salud, incluida la cobertura universal de salud.

Para la comunidad científica

Los científicos de todas las disciplinas alrededor del mundo son parte de la solución. Como la respuesta global a la COVID-19 probablemente redefinirá la agenda política, así como las prioridades políticas y sociales en los años venideros, la participación activa de los investigadores jóvenes en particular es crucial. Las recomendaciones para la comunidad científica incluyen:

Compartir conocimiento en plataformas globales

Brindar a los jóvenes expertos una plataforma para compartir e intercambiar información y experiencias. Esto puede ayudar a proporcionar a los medios locales información basada en la ciencia. Incluso los investigadores que no trabajan en campos relacionados con la salud tienen conocimientos académicos y experiencia que pueden ayudar a filtrar las noticias falsas, para garantizar que las fuentes estén bien validadas y para comunicar de manera efectiva entre diferentes disciplinas y países.

Los investigadores jóvenes quizás estén mejor posicionados para adaptarse rápidamente a los nuevos desafíos causados por las medidas requeridas para contener la COVID-19, particularmente para compartir las mejores prácticas sobre el uso de las redes sociales y las plataformas globales.

Compartir información cuidadosamente seleccionada sobre cómo mantener la salud bajo cuarentena, cómo trabajar eficazmente desde casa, la participación en línea para la enseñanza y el aprendizaje y la prevención de problemas importantes, podría ser un rol importante para los investigadores fuera del campo relacionado con la salud.

Traducción de la comunicación científica a los idiomas locales

Los investigadores pueden desempeñar un papel activo en la interpretación de información compleja para el público en general y en la adaptación del mensaje a los contextos locales. Juntos podemos usar nuestra red global para proporcionar resúmenes y traducciones de información y consejos importantes.

Cerrar la brecha entre ciencia y política

Los investigadores pueden ayudar a cerrar la brecha entre la ciencia y la política, desempeñando un papel crucial en la forma de pensar a través de las implicaciones científicas de la pandemia y proporcionando soluciones preventivas.

Podemos tomar la iniciativa de acercarnos a los gobiernos para proporcionar ideas y ofrecer ayuda. A medida que el conocimiento científico avanza rápidamente, los jóvenes investigadores están bien ubicados para comprender estos cambios y adaptarse. En particular, la red global de científicos jóvenes proporciona la experiencia global y local que tanto se necesita.

Podemos acercarnos a nuestros gobiernos o autoridades de salud locales si tenemos experiencias relevantes, ya sea en campos relacionados directamente con la salud o más ampliamente, por ejemplo, en psicología, ciencias sociales o comunicación científica.

Asesoramiento y promoción de buenas prácticas

Los investigadores pueden desempeñar un rol activo en la promoción de buenas prácticas y asesorar a las personas que los rodean. Al obtener la información correcta y compartirla con las comunidades (de manera presencial o no presencial), podemos ayudar a detener la transmisión de información errónea y enfatizar la importancia de considerar la fuente y verificar nuestra información.

Los investigadores pueden ayudar a establecer fuertes conexiones entre varios actores relevantes, incluidos el gobierno y el público, y enfatizar el rol de la ciencia. Esta nueva pandemia, que no será la última, podría ser el primer paso para establecer una fuerte colaboración en tiempo real entre profesionales de la salud, investigadores, científicos, políticos y empresarios para lograr respuestas rápidas y mejores contra crisis similares.

Conclusión

Juntos (ciudadanía, gobiernos y comunidad científica) podemos desarrollar redes más fuertes basadas en la ciencia, para el intercambio de información y tomar acciones que combata los efectos de esta pandemia y que resulte en beneficios colaborativos a largo plazo. Las recomendaciones de esta declaración están resumidas en esta infografía:

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Esta infografía está también disponible en inglés, portugués, griego, árabe, persa, japonés, malayo, chino s, francés, portugués, griego, árabe, persa, japonés, malayo, chino mandarín y tradicional, hebreo, nepalés, bengalí, alemán, bosnio y maltés.

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